9 DE JUNIO : DÍA DE LA GRAN INVOCACIÓN

09.06.2017 12:29

Cada año desde 1952, personas de todo el mundo han celebrado el Día Mundial de Invocación, uniéndose en la reafirmación de la unidad humana, la vitalidad espiritual de nuestra relación con Dios y la responsabilidad de los hombres en la implementación del Plan divino sobre la Tierra.

 

 

 

LA GRAN INVOCACIÓN

 

La belleza y la fuerza de esta Invocación reside en su sencillez y en que expresa ciertas verdades fundamentales: la verdad de la existencia de una inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de que detrás de todas las apariencias externas, el Amor es el poder motivador del Universo; la verdad de que vino a la Tierra una gran Individualidad, llamada Cristo por los cristianos, que encarnó ese amor para que pudiéramos comprenderlo; la verdad de que el amor y la inteligencia son ambos efectos de la Voluntad de Dios; y, finalmente, la verdad eminente de que el Plan divino sólo puede desarrollarse a través de la humanidad misma.

 

Toda la Invocación se refiere a ese inminente, influyente y revelador depósito de energía, causa inmediata de todos los acontecimientos sobre la Tierra, que indican el surgimiento de algo nuevo y mejor; estos acontecimientos demuestran el avance de la conciencia humana hacia una mayor luz.

 

 

Por lo general, el llamado invocador ha sido hasta ahora de naturaleza egoísta y formulado momentáneamente. Los hombres oraron para sí mismos, invocaron la ayuda divina para quienes ellos amaron, y dieron a sus necesidades fundamentales una interpretación material. Esta Invocación es una plegaria mundial, no contiene ninguna demanda personal ni anhelo invocador transitorio; expresa la necesidad de la humanidad y supera todas las dificultades, dudas e interrogantes, llegando directamente a la Mente y al Corazón de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser; Aquel que permanecerá con nosotros “hasta que el último cansado peregrino haya encontrado su camino al hogar”.

 

El empleo de la Gran Invocación constituye un servicio mundial, ya que responde directamente a la necesidad planetaria actual. Necesitamos luz para iluminar el camino que se extiende por delante, y revelar la visión de una nueva civilización; necesitamos amor para gobernar las relaciones entre la gente y poner fin al reino del odio y el separatismo; necesitamos el poder de la voluntad al bien para que ésta dirija las elecciones y la toma de decisiones humanas. El empleo universal de la Gran Invocación en el Día Mundial de Invocación reúne en sí una profunda significación espiritual, ya que construye un canal a través del cual la luz, el amor y el poder pueden alcanzar e irradiar los corazones y las mentes de las personas de todo el globo.

 

LA GRAN INVOCACIÓN

La belleza y la fuerza de esta Invocación reside en su sencillez y en que expresa ciertas verdades fundamentales: la verdad de la existencia de una inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de que detrás de todas las apariencias externas, el Amor es el poder motivador del Universo; la verdad de que vino a la Tierra una gran Individualidad, llamada Cristo por los cristianos, que encarnó ese amor para que pudiéramos comprenderlo; la verdad de que el amor y la inteligencia son ambos efectos de la Voluntad de Dios; y, finalmente, la verdad eminente de que el Plan divino sólo puede desarrollarse a través de la humanidad misma.

Toda la Invocación se refiere a ese inminente, influyente y revelador depósito de energía, causa inmediata de todos los acontecimientos sobre la Tierra, que indican el surgimiento de algo nuevo y mejor; estos acontecimientos demuestran el avance de la conciencia humana hacia una mayor luz.

Por lo general, el llamado invocador ha sido hasta ahora de naturaleza egoísta y formulado momentáneamente. Los hombres oraron para sí mismos, invocaron la ayuda divina para quienes ellos amaron, y dieron a sus necesidades fundamentales una interpretación material. Esta Invocación es una plegaria mundial, no contiene ninguna demanda personal ni anhelo invocador transitorio; expresa la necesidad de la humanidad y supera todas las dificultades, dudas e interrogantes, llegando directamente a la Mente y al Corazón de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser; Aquel que permanecerá con nosotros “hasta que el último cansado peregrino haya encontrado su camino al hogar”.

 

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