LIMPIEZA DE AÑO NUEVO

28.12.2016 19:12

El Osoji es un ritual japonés de fin de año. Consiste en limpiar la casa o el negocio a fondo, para comenzar un año nuevo purificados y limpios física y espiritualmente. De qué se trata y cómo se hace.

 

La razón detrás de esta gran limpieza no es simplemente sacar tierra y echar agua en el piso. El ritual tiene un componente espiritual y metafórico. La cultura nipona sostiene que al limpiar la casa físicamente, se limpia también el alma y la vida de sus habitantes. De esa manera, se puede comenzar el año nuevo desde cero.

 

El ritual no tiene secretos y es muy sencillo de realizar. Antes de comenzar a limpiar la casa (o el lugar de trabajo), lo ideal es bañarse primero. Luego, hay que lavar los lugares más recónditos, los rincones y áreas que quedaron de lado durante la limpieza diaria y semanal. También incluye deshacerse de lo que ya no se usa o no se necesita y pagar deudas o facturas pendientes.

El Feng Shui dice que el agua simboliza expulsar las lágrimas, las penas y la negatividad. Por eso se recomienda echar mucha agua para higienizar los pisos. Con un trapo mojado en agua con un puñado de sal gruesa se debe limpiar todas las superficies: ventanas, puertas, muebles, electrodomésticos. Los espejos hay que limpiarlos con un movimiento circular hacia la derecha.

Esta debe ser una actividad grata y provechosa, incluso que involucre a todos los habitantes de la casa. Cuando se haga la limpieza, es aconsejable visualizar mentalmente que se está borrando todo el polvo negativo, arrojando fuera de la vivienda todos los problemas, las enfermedades, los fracasos y la mala onda.

Las claves

• Antes de comenzar a limpiar, ponete ropa cómoda y procurá tener a mano todos los elementos de limpieza.

• La limpieza interior es muy importante, pero limpiar por fuera también lo es. No te olvides de las ventanas, el patio, la vereda y el frente de tu casa.

• Deshacete de las botellas y envases en desuso.

• Revisá el ropero y tirá lo que no sirva y doná lo que ya no uses.

• Tirá papeles o elementos que estén acumulados en los rincones. La energía tiene que fluir libremente y acumular demasiadas cosas, interfiere.

• Abrí todas las ventanas y prendé los ventiladores para permitir que el aire circule libremente. Así, la energía de la tierra fluye y la limpia de energías nocivas.

• Sacá los colchones afuera.

• Limpiá en una sola dirección. Empezá en una parte y seguí un sentido de limpieza, como el de un reloj, o en círculo.

• Si tenés muebles, ropa u objetos prestados o usados, limpialos con incienso y agua salada. Los objetos usualmente absorben y conservan la energía del ambiente y las personas.

• El sol es un purificador natural de energías negativas. Abrí las cortinas y dejá que la luz y los rayos del sol entren en tu casa.

• Arreglá todo lo que esté roto o los aparatos que no funcionan.

• Agregá plantas al ambiente. Además de alegrar y oxigenar, atraen energías positivas.

 

Ritual con inciensos

Encendé MIRRA Y BENJUI (en grano). Con ese humo, hacé una limpieza de habitaciones, paredes y pisos.

Cuando termines, cerrá bien las ventanas y dejá que toda la casa quede totalmente aromatizada.

Este ritual debe hacerse una vez que la casa esté totalmente limpia.

Podés usar, además, aromas de canela, vainilla, menta o té que dan una sensación de frescura y dulzura a la vez.

También podés usar velas aromáticas o aceites esenciales.

En positivo

El desorden y la ropa sin lavar atraen las malas energías. Para evitarlo, mantené las cosas en su lugar, lavá la ropa y evitá la acumulación de objetos inservibles.