Claudia de Montevideo/Uruguay

 
 

Diciembre del 2015. Montevideo-Uruguay


Este es el comienzo del final…


Acabo de cerrar registros, he pedido guía a los maestros espirituales, a mi YO superior..y aunque los he cerrado, aún escuchos sus ecos y son ellos los que me llevan a escribir.

Cómo empezar... me remonto a mi nacimiento.


Tengo recuerdos muy nítidos desde muy pequeña, imágenes, luces, olores..sensaciones.

Lo más nítido, y si no fuera porque mi madre me lo confirmó, es a los dos años, en la guardería, haciéndome dormir en un almohadón azul mirando por la ventana donde las hojas de otoño se mecían suavemente al Sol.

Miraba como extasiada el movimiento rítmico de las hojas, el viento las hamacaba y la luz que entraba se separaba en un arco iris brillante de colores. Alrededor de las hojas, de cada una, un halo de luz blanca salía de ellas y me transmitían paz y calor.

Me sentía acunada, feliz y recibía calor como si fuera una estufita entre blanca y dorada que entraba con su luz y me envolvía.


Sabía quién era, estaba alerta, y era YO, la misma que escribe, es inquietante, pero pensaba igual que ahora y sentía más que ahora, veía más que ahora; supongo que la sociedad se encarga de nublarnos.

Era muy pequeña, dos o tres añitos...muy pequeña pero muy grande, ya era YO.


Y tuve que vivir mucho y dar muchas vueltas para reencontrarme, para conectarme de nuevo con mi SER, con mi alma.


Tenía muchísima intuición (la sigo teniendo, pero ahora la escucho), veía y sentía cosas sobre hechos, sobre personas..y eso me aterrorizaba.

Siempre soñé lúcidamente, viajaba en mis sueños, en ellos siento, calor, saboreo, siento olores, etc; y en algún momento sé que estoy soñando y si algo me ataca o me siento mal, decido irme de allí y elijo los lugares donde ir, lugares donde he vuelto una y otra vez.

Me daba mucho miedo.


Soy docente (de Química), y como tal estudiante empedernida, y siempre “supe” ciertas cosas, percibo de mis alumnos cosas, soy empática, pero porque siento y veo más allá con el corazón, con los ojos del corazón.

Me llama trabajar en los liceos de contexto crítico, con adolescentes muy maltratados por la vida, sin comer, violentados en diferentes maneras, violentos porque es lo único que conocen; con ellos, el único lenguaje posible para trabajar, es el lenguaje del amor y el respeto, demostrarles que ellos son luz, que ellos tienen un gran potencial, que creemos en ellos, porque lo hago...y se obran milagros, con muchos, ojalá se pudiera con todos.


En mi trabajo, hace unos años comencé a percibir colores cuando veía las personas, cuando venían hacia mí con una intención, buena o mala, solamente cuando estaba distraída. Aclaremos, cuando la mente estaba distraída, mi SER afloraba.

Los sustos que me dí.

Ver gente enojada y discutiendo, y percibir oscuridad alrededor de ellos; en mi mente aparecía el color negro o el gris...y lo contrario también, compañeros alegres y aparecerme el amarillo en la mente y decir, amarillo!

Y así, variedad de colores y sentimientos asociados.

Me sirvió en la práctica, sabía cuando acercarme, cuándo decir buenos días o cuándo seguir mi camino cuando “veía una nube negra” sobre sus cabezas.

Hasta hoy veo compañeros de todos los colores, y convivo siendo consciente del don, y me acerco a los “rosas” si es que preguntan, son los mejores.


Llegó un momento en que todo eso me abrumó, sueños reveladores, premoniciones, ver pero no con los ojos, etc; una voz que venía del centro de mi pecho y resonaba en mi cabeza me decía: “busca, no dejes de buscar; porque aquellos que ignoran no están preparados, pero aquellos que sí lo están se les pedirá cuenta de sus dones, de su trabajo”


Meses con ese mensaje una y otra vez, y ya me estaba acercando al final, donde no me quedaban excusas para tomar los mandos de mi vida.

Me hice reiki, “me quemó.”, quedé confundida, y me dijeron que era muy perceptiva.

Fui a equilibrar mis chakras con un maestro recomendado por una amiga, y el proceso fue largo, y en él, (ya que estaba muy cómoda y la atmósfera era muy espiritual), comencé a ver el aura de la persona que me estaba equilibrando.

Y así ví un violeta con purpurina que salía de sus manos y alrededor de su cuerpo, pero lo más impactante fue la corona de su cabeza cuando comenzó a orar.

Un dorado luminoso salía de su corona, tal cual como en las pinturas del renacimiento se les pinta el aura blanca alrededor de su cabeza. Pequeño, de dos cm de espesor, pero clarísimo, dorado espeso, brillantes puntos de luz blanca salían entre esa textura, que era espesa, para nada traslúcida.


Ése fue mi punto de inflexión, sabía que había llegado el momento de comenzar, no sabía en qué, pero comenzar.


Y busqué, y hojeando las páginas en internet y facebook, me llamó la atención la imagen de Adriana, y sí, ahora escucho mucho mi voz interior.


Y seguí a mi intuición, le escribí por flores de bach, y la conocí. Pedí por una lectura de Registros, para que me confirmara cosas que yo ya sabía.


Hay conocimientos, que siempre tuve y que no sé de dónde vienen, pero tengo la absoluta certeza que eso es así y no hay discusión.

Pero mi mente es muy fuerte para dejarse, y luchó por su primacía.


Cuesta hacer este resumen, porque son 44 años de experiencias, de vida, de aprendizajes.


Cuando pregunté cuál sería mi camino, mi don para trabajar, se me contestó que a través de la palabra, sanar a través de la palabra. Y en cierto modo lo hago en mi trabajo profesional, docencia..pero hacía falta más…”algo” me decía que faltaba más..y así Adriana me recomendó: “y qué tal Lectura de Registros?”, me espanté de nuevo!, la mente es muy obstinada.


Cuando me invitó al curso iniciático, no lo dudé; es más, ya le había pedido que me avisara.

Fue una experiencia muy fuerte, físicamente agotadora, pero rodeada de amor, de esa energía purificadora, que si le pusiera un color sería el más puro rosa.


Y todos sabemos que el camino acompañado se hace cuesta abajo, y más con seres que no conocía, pero despedían lo mismo, el mismo brillo.

La primera visión que la mayoría tuvo al escuchar una música en el Taller, era de un montón de personas preparándose para la lucha, pero no estábamos solos, caballos, ángeles, seres luminosos corrían con nosotros..y lo imposible se daba, con algunos detalles diferentes, todos teníamos la misma visión.


Eso me proporcionó fuerza, para no asustarme en lo que a sensaciones físicas se refiere, cuando abro mis registros.

Es personal, lo sé, en mi caso siento a nivel de la garganta un fuego y un ahogo enormes, me cuesta escribir, y si lo hago, no es mi letra corriente. Taquicardia los primeros días, eso pasó, y me queda un lindo dolor de cabeza al cerrar los registros, que se me va en  diez minutos, más o menos.


Ese fuego, ese ahogo, es lo que actualmente me permite saber que realmente tengo los registros abiertos, esa sensación de regocijo, de felicidad, de ganas de dar gracias hasta cansarme. Sentir que se abre el pecho en dos y saldrá corriendo mi corazón..esa es mi experiencia física.


La espiritual es más compleja.

Siempre se me ha contestado, recibo y escribo mucho.


La gran diferencia es en mi vida diaria.


Comencé a captar más cosas aún, virar la mirada hacia el amor, el amor a la creación, compasión y misericordia con todos, pero sobre todo conmigo.

A perdonarme, me indicaron los maestros, no juzgarme, y así de a poco, el mundo alrededor cambia, porque yo cambio.


Mis amados alumnos, pobres conejillos de indias, lo pueden asegurar (dirán que profe bipolar o loca) jaj, pero cuando antes de entrar a clase me volvía consciente del presente, el aquí y ahora, y no perder la consciencia de que somos amor, emanar amor, solo con la actitud, con la voz con la mirada, mis clases fueron fluyendo y cambiando, mi corazón salía pleno! , y trabajo en una de las “zonas rojas” de Montevideo, liceos de CONTEXTO CRÍTICO le llaman, y hasta el más violento, cuando al joven le enfrentas con amor, pero del real, del que se abre el pecho y sale disparado como flecha hacia él, ninguno es inmune.

Siempre vence el amor, aunque las circunstancias del jóven lo hagan seguir por otro camino. Lo reconocen, y te lo dicen: “Gracias profe, lo siento, entiendo pero no puedo..” y se te parte el alma, pero bueno, ese es mi trabajo y lo abrazo desde lo más amplio de mi Ser.


Otra de las cosas que comencé a confirmar, es que todo lo que yo planeaba siguiendo mi intuición, los dictados de mi alma, se iban dando contra todo pronóstico lógico (los ingenuos le llaman suerte, nosotros sabemos que no lo es).

Mi alma, me dice, confía, hazlo, todo saldrá; y sale!!!


Comenzaron a cruzarse personas que sin conocerme, me ayudaron en diferentes formas, cuando mi alma hablaba con ellos contándoles mis proyectos, mis ideas, mi camino; se me abrieron los caminos, y sentía en sus voces, veía en el brillo de sus ojos, la parte que es una con el SER, y los “milagros” comienzan a suceder, cuando uno comienza a creer que es posible realizarlos, que no estamos solos, que los seres de luz están dispersos y que son más de lo que creemos. Comienzas a reconocerlos, a tu lado, SIEMPRE.

Pero que están dispuestos, como yo, a ser un instrumento de la LUZ. Cuando somos llamados, respondemos; sólo que algunos estamos a nivel consciente y otros no (igual que yo,unos años atrás)


Este es el principio del final…


Porque es el final de mi búsqueda, y es el principio de mi camino.


Para finalizar este espacio, que me han ofrecido compartir amorosamente con todos, he pedido a mis maestros (antes de escribir) un mensaje al abrir registros, canalizando lo siguiente:


 

Que no es fácil, no lo es. No es fácil el camino de la LUZ, pero es el único camino para la redención de la Humanidad.

Cristo dijo, “yo soy el camino, la luz y la vida…”, el camino crístico nos devuelve a la fuente en donde todos somos UNO CON EL SER.

Todos somos luces de la fuente infinita omnisciente .

Somos trozitos dispersados por el AMOR en la TIERRA.

Destinados a crecer y encontrarse, destinados a trabajar con amor y gozo para el restablecimiento del nivel crístico en la Tierra, para que la LUZ retorne a la Tierra.

El camino ya empezó, ya fueron llamados, ya se están preparando y no teman, no están solos. Miles de soldados celestiales los acompañan en el amor y la misión.

Busquen que encontraran, llamen y serán escuchados, pidan y se les dará.

Envío mucha fuerza de luz a los corazones de todos, ábranlo para recibir la gran misericordia y así trabajar acorde.


Ya es el tiempo.

No son dos, son tres. Padre, madre y espíritu santo. El hijo es el Padre.


NAMASTÉ



PD: Muchas de las cosas que recibo, no las entiendo, otras sí. Y sé que debe ser así.

En su momento lo sabré y lo entenderé.


Como dice la biblia, el que tenga oídos, que oiga.

Soy Claudia M.

Docente de Montevideo- Uruguay.