Lorena - Chiloé

 

Querida hermana Adriana y hermano Jorge.

En primer lugar, quiero contarles el largo proceso que me llevó a los Registros Akashicos.

Desde niña tenía una conexión increíble o con mis hermanos del otro lado. Me encantaba ir a velorios y cementerios. Entendía cosas de ellos, pero me costaba algunas veces comprender qué me pasaba. Pasaron muchos años para entender que eran mensajes. Después crecí y pasé años esperando encontrar la verdad de lo que a mí personalmente me pasaba.

El año pasado me inscribí en el taller de registros Akashicos   que    dictaba Adriana en Castro, esa Isla hermosa donde vivo en Chiloé. Cuando tomé mi iniciático, fui muy disciplinada con mis puntos energéticos y oraciones diarias desde el 28 de junio hasta el 18 de octubre.

En mis primeros meses de sanación emocional, comenzaron a sucederme hermosas cosas. Por ejemplo, bajé la dosis de pastillas de cinco a cuatro, después dos y así sucesivamente.

Me conectaba igual con mi cuerpo astral, con marcadas premoniciones y mi vida espiritual comenzó a cambiar, a entender que todos somos UNO, que es a lo que debemos llegar. ENTENDER que somos UNO LOS hermanos encarnados, reino mineral, vegetal et, etc.

Un día abrí mis registros y le pregunté a mis guías cuándo firmaría la escritura de mi casa y ellos me dijeron “el 16 de septiembre”. Siempre lo tuve en cuenta. Los tramites comenzaron en julio. Fueron meses de incertidumbre pero sabía que mis guías me habían dicho “no te mueves de acá” y yo decía  miccchhh igual hablan el lenguaje del humor, así me pareció. El 15 de septiembre nos dieron hora en la notaria. Fuimos con el dueño a firmar, pero sorpresivamente llegó solo y yo quedé preocupada. Le pregunté por su señora y él me contestó que mañana vendría pues su jefe le dará permiso para el día 16. Regresé a casa y revisé mis notas y era exactamente el día que se iba a cerrar el negocio; por lo tanto, el 18 de octubre cuando fui a mi segundo nivel ya tenía casa nueva. Estaba feliz. 

Mi practica comenzó aproximadamente el 20 de octubre, atendiendo de inmediato amigas, amigos y personas que se pasaron la voz.

Comencé de a poco, sólo contestando sus preguntas, leyendo la oración y siempre con mi piedra turmalina negra.

Cuando sus guías eran sus familiares, se me hacía muy fácil entregar los mensajes. He comprendido y canalizado a muchos de mis hermanos que están al otro lado solo para hacer llegar la información y sanar emocionalmente a sus familiares, porque nosotros solo somos mensajeros de la luz. 

También he comprendido que no hay juicio a mis hermanos del otro lado, ellos están ahí siempre para asistirnos, nadie viene con mala voluntad. Por eso siempre les tengo sus velitas blancas y depuro y leo mi oración tres veces antes de abrir registros. Me tomo media hora antes que llegue el consultante.

También quiero compartir con ustedes que mis treinta personas fueron de mi practica y que ahora aparte de ellas llevo treinta y cuatro personas atendidas. En total 64.

Es un proceso hermoso cuando alguien se sana y se comunica con sus seres amados. Es impresionante el amor que uno constantemente está recibiendo.

Desde que leo los registros mi vida ha cambiado mucho. Mis horarios, hasta mi tiempo ha cambiado. No vivo del calendario ni estoy amarrada a las horas de un reloj. Para mis hermanos que entregan mensajes a los consultantes no existe el tiempo ni la distancia.

Quiero compartir experiencias hermosas, pero siento que son de cada hermano o hermana que sana algo emocional en su vida que no entendía.

Doy gracias a mi padre celestial y a nuestra amada madre donde solo existe bondad y misericordia y mi hermano Jesús que siempre está para nosotros. Adriana y Jorge, sigan sembrando luz por todo el mundo con su gran misión que es difundir esta hermosa y bella sanación. Espero que cada persona que tome los talleres encuentre su paz interior como la encontré yo.

 

Lorena

Chiloé

21 de Marzo de 2016